En consonancia con entradas anteriores y siguiendo en la búsqueda de una educación basada en los valores de la diversidad y la inclusión, hablaré hoy sobre la técnica de trabajo conocido como "Aprendizaje cooperativo".
El aprendizaje cooperativo inicia con la realización de grupos heterogéneos. Esto consiste en la diversidad dentro de un grupo. Los alumnos deben diferenciarse en sus distintas habilidades o destrezas. Así, el alumno se siente motivado a mostrar sus habilidades, valora y siente interés por la habilidades del resto de compañeros. El reconocimiento de las destrezas de otro y también de uno mismo, permite que los alumnos aprendan unos de otros y se ayuden mutuamente para conseguir, con la unión de sus habilidades, el mejor resultado posible. El maestro es guía y el alumno protagonista del aprendizaje. La evaluación del trabajo cooperativo se realiza a través de la observación, dándole mayor relevancia al desarrollo del mismo, que al producto final en sí mismo.
Considero el trabajo cooperativo como una de las mejores técnicas de trabajo en grupo que pueden realizar nuestros alumnos, por diferentes razones.
En primer lugar, la implicación del docente. El maestro debe conocer a sus alumnos para poder disponer los grupos de manera heterogénea. Además, el docente queda en segunda linea, siendo su función la de guía del alumno, para acompañarlo en el camino del aprendizaje cooperativo y haciéndolo protagonista del mismo.
En segundo lugar, el aprendizaje cooperativo promueve los valores de la inclusión, dando valor a las diferencias entre los alumnos y promoviendo el aprendizaje unos de otros gracias a las diferencias existentes. Todos juntos forman un equipo y están en equilibrio.
En definitiva, con el aprendizaje cooperativo hallamos una técnica de enseñanza - aprendizaje en la que lo importante es que el alumno se desarrolle de manera integral y alcance el máximo de sus posibilidades.
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